Observación e instrumentos
Humedad, temperatura, funcionamiento y estado visible. Elegimos las herramientas según la pregunta: medidores, cámara térmica o dron cuando aporta una perspectiva útil y su uso es viable.
Observamos, comprobamos y relacionamos los resultados con la construcción, la antigüedad y el mantenimiento. Nuestro conocimiento y experiencia permiten valorar lo encontrado y explicarte qué puede necesitar atención hoy y qué actuaciones conviene prever.
Comprar, recibir una vivienda nueva o evaluar una inversión plantea necesidades diferentes. Recogemos tus dudas y acordamos el alcance, el precio y las condiciones de la visita.
Ubicación, superficie, antigüedad conocida, reformas y documentación disponible.
Acceso, suministros, elementos incluidos y cuestiones que quieres resolver.
Quién facilitará la entrada y qué fecha límite tienes para tomar la decisión.
Estos ejemplos ilustran cómo investigamos y valoramos. No son diagnósticos de inmuebles reales.
Una cocina puede seguir utilizándose y mostrar desgaste, reparaciones o elementos envejecidos. Comprobamos su funcionamiento y valoramos también su conservación, mantenimiento y antigüedad conocida.
Los revestimientos pueden sugerir una época, pero no demuestran que las instalaciones tengan la misma edad: pueden existir renovaciones parciales. Contrastamos los indicios con la información disponible.
Conocer si conviene prever mantenimiento o renovación, qué debe confirmarse y qué coste orientativo puede contemplarse cuando hay base para estimarlo.
No predecimos la fecha de una avería. La edad por sí sola no determina la vida útil restante.
No siempre encontramos una mancha o una avería visible. Una diferencia de pintura, un revestimiento sustituido, un sellado o una reparación localizada pueden dejar indicios de una intervención anterior. Relacionamos esas señales con su ubicación, los materiales y el contexto para valorar qué pudo repararse y qué conviene comprobar.
Que el acabado haya quedado cubierto o reparado no demuestra que la causa esté resuelta. Buscamos evidencias que permitan valorar la intervención, problemas que pueden continuar y cuestiones pendientes de confirmar.
Una reparación no demuestra una patología activa ni la intención de ocultarla.
Valoramos el elemento afectado, el trazado, la ubicación, la profundidad comprobable y las señales relacionadas. Cuando existe información sobre su evolución, también la incorporamos.
Relacionamos los indicios con el sistema constructivo y el comportamiento de los materiales: movimientos, humedad, cambios de temperatura y encuentros entre elementos.
Qué interpretación podemos fundamentar, sus posibles implicaciones y cuándo hace falta seguimiento o una comprobación especializada.
No atribuimos automáticamente una fisura al revestimiento o al asentamiento, ni su gravedad a que sea grande o pequeña.
Conocer las patologías recurrentes orienta dónde conviene mirar. La vivienda concreta y sus evidencias determinan la valoración.
La tecnología facilita el registro y la consulta para trabajar de forma más eficiente y trazable. El diagnóstico y la valoración se fundamentan en el análisis profesional del conjunto.
Humedad, temperatura, funcionamiento y estado visible. Elegimos las herramientas según la pregunta: medidores, cámara térmica o dron cuando aporta una perspectiva útil y su uso es viable.
Contrastamos las cuestiones incluidas en el encargo con las referencias aplicables, atendiendo a la fecha de construcción, las intervenciones y la documentación disponible.
Relacionamos materiales, sistemas constructivos e indicios para interpretar causas, valorar importancia y recomendar actuaciones.
Organizamos comprobaciones, fotografías, mediciones y consultas. Una información bien registrada facilita el análisis y la elaboración del informe.
Elegimos el instrumento por la información que puede aportar. Estas escenas ilustran algunas comprobaciones; su uso depende del alcance y las condiciones del inmueble.
El dron es otra herramienta para observar cubiertas o zonas de difícil acceso cuando resulta útil y su uso es viable. Las imágenes no sustituyen a la interpretación técnica.
Cierres, juntas, encuentros y estado visible. Relacionamos sus señales con el entorno y el sistema constructivo.
Electricidad, fontanería, climatización y ventilación: observación y funcionamiento comprobable dentro del alcance.
Desgaste, ejecución e indicios de intervenciones anteriores. Una reparación localizada puede plantear preguntas aunque la señal original ya no sea visible.
Imágenes ilustrativas. Cubiertas, fachadas y elementos comunes se revisan cuando son accesibles y forman parte del encargo.
Observamos dónde aparece y cómo se distribuye. Revisamos los materiales, los encuentros y el entorno accesible. Recogemos antecedentes y medimos cuando aporta información.
Relacionamos los resultados para fundamentar una interpretación. Si el origen no puede confirmarse, explicamos qué prueba adicional o seguimiento puede ser necesario.
Ubicación, aspecto y señales próximas.
Medición pertinente, contexto constructivo y datos disponibles.
Interpretación, importancia y grado de certeza.
Actuación recomendada y cuestiones pendientes.
Raúl Cañadas Navarro, arquitecto técnico y colegiado COAT Almería nº 1440, dirige técnicamente Revisa360 con colegiado desde 2003.
El conocimiento de la edificación se apoya en documentación técnica, referencias normativas y un repositorio propio de patologías en desarrollo, con fuentes identificables y criterios de comprobación.
La normativa permite contrastar requisitos. Distinguimos un incumplimiento fundamentado de una recomendación de mejora y de una cuestión que todavía necesita evidencia.
Conocer la dirección técnica
El informe técnico documenta lo observado y explica sus implicaciones. No se limita a una lista de elementos que funcionan o fallan.
Qué requiere atención por su estado o funcionamiento y con qué prioridad.
Actuaciones recomendadas para conservar los elementos revisados.
Desgaste o envejecimiento que aconsejan contemplar una actuación, cuando existen indicios suficientes.
Qué falta antes de definir una causa, una actuación o su coste.
Incluimos costes orientativos cuando el alcance conocido permite estimarlos. No equivalen a un presupuesto de ejecución ni garantizan cuándo será necesaria una renovación.
La inspección revisa los elementos accesibles dentro del encargo. El acceso, los suministros y las condiciones de la visita pueden limitar las comprobaciones.
Algunas cuestiones requieren ensayos, apertura de elementos, seguimiento u otro especialista. La revisión jurídica y documental tiene un alcance específico. La inspección no certifica por sí sola la conformidad normativa completa.
El plazo habitual del informe es de 48 horas desde la visita; cualquier excepción por alcance se acuerda antes de contratar. Puedes resolver tus dudas sobre hallazgos, prioridades, actuaciones e incertidumbres. Tu informe no termina cuando te lo enviamos.
Conocer qué incluye el informeTe indicaremos alcance, precio y disponibilidad antes de contratar.